Demonios
El bien y el mal existen; pujan constantemente entre sí. Y por ende, también existen las personas malas, que practican o desean el mal. O en su otra acepción, actúan con malicia, en forma sistemática.
El perverso es malo; se regocija con el daño o sufrimiento ajeno. Le resulta placentero provocar el mal y goza con observar el resultado de su obra, cuanto más macabra mejor.
Nadie quiere ser mal visto en sociedad, consciente o inconscientemente; por eso el abusador, en sus más diversas apariencias; se presenta como un señor ante los demás.
Pero puertas adentro, de su casa o de su dormitorio, en la intimidad, da rienda suelta a toda su perversidad.
Ese oscuro entramado es descripto y expuesto en la novela «Luciana» (ver http://novelasmg.com.ar/e-books/ )
En Jocker, la película magistralmente interpretada por Joaquín Phoenix, Arthur Fleck no nació trastornado, es el resultado de una larga historia de abusos de las más variadas y crueles manifestaciones.
Es víctima y consecuencia de demonios que lo lastimaron y atravesaron con tanta crueldad y saña, que terminó con el demonio dentro.
Las batallas más cruentas suelen desatarse en la niñez, en la infancia y sus secuelas asoman inconmensurables.
Por eso hay que luchar contra esos demonios; desde una mirada multidisciplinar, porque es un drama que obedece a muchos factores.
En tiempos de egoísmos y discriminaciones, de individualismos y negaciones, es imperativo luchar por la salud mental y para ello, es crucial la estabilidad emocional, que arranca por una sociedad que contemple a la familia, y sobre todo al bienestar familiar, como pilar esencial para un crecimiento sin conflictos y en plenitud.
Desconocer esta realidad y priorizar lo material sobre lo emocional, no es el camino

