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Un café de despedida

Un café de despedida Días atrás leí una historia que decía “El último café no avisa; acepta esa invitación…”, antes de que sea imposible. Yo tuve la fortuna de tomar ese café con Pablo, pero la vida no es exacta y posee una fórmula secreta que nadie, absolutamente nadie, ha podido descifrar aún. Ella decide […]

Navidad para ellas

Navidad para ellas. El hombre abonó el boleto y comenzó a buscar espacio con un “permiso, permiso” hacia esa meta preciada que es la puerta trasera del colectivo. Mientras avanzaba no terminaba de comprender cómo ese adolescente con aritos y auriculares en las orejas no era capaz de darle el asiento a una mujer que

Los sonidos del silencio

Los sonidos del silencio Hay guerreros de mil batallas, la mayoría de ellas desconocidas, sin nombres, sin público, sin retribuciones ni nada a cambio.Son guerreros que luchan en silencio, que curan sus heridas y meditan en soledad, feroces en el campo de batalla y, a la vez, capaces de perdonar y pedir perdón.Poseen el corazón

El amor no se olvida

El amor no se olvida. Los años pasaron y con el tiempo llegaron los nietos. Doña Irma era una abuela dedicada. Ya jubilada, vivía solo para aquellos tres niños que daban felicidad y sentido a su vida. Pero Leticia comenzó a notar que algo no andaba bien, que su amiga de ‘toda la vida’ comenzaba

Diario de una guerrera

Diario de una guerrera Soy hija, hermana y nieta de guerreros. Quiero creer que mi padre lo fue, pero se perdió en algún combate y no regresó.Mejor dicho, volvía de tanto en tanto, pero las heridas que atravesaron su cuerpo y lastimaron su alma, jamás cicatrizaron.Y ese dolor, que carcomía su corazón, se transformaba en

Los últimos de la fila

Los últimos de la fila ¿Habrá un lugar más en el paraíso? ¿Quién será el afortunado? ¿Quiénes serán los últimos de la fila para ver a San Pedro? ¿Acaso estaré entre ellos? ¿Nos encontraremos con aquellos a los que amamos y que partieron antes de tiempo? ¿Podremos nosotros, pecadores, también cuestionar o reprochar? Lautaro era

El mar más grande que hay

El mar más grande que hay Mi madre tuvo diez hijos, aunque nosotros decíamos que éramos nueve hermanos. No se debía a que fuéramos poco afectos a las matemáticas; o a que se nos hubiera pasado por alto algún segmento de nuestra historia.En realidad, una de sus hijas vivió pocas horas. Dicen que le lastimaron